La magia negra es un concepto que se refiere a un tipo de magia utilizada con fines malintencionados o destructivos. A diferencia de la magia blanca, que se asocia generalmente con el uso de fuerzas sobrenaturales para el bien, la magia negra busca manipular y controlar esas fuerzas para causar daño, manipular a otras personas, o incluso para obtener poder personal a expensas de otros.
El término “magia negra” está asociado a menudo con prácticas esotéricas, rituales ocultos y hechizos que involucran invocaciones de entidades o fuerzas malignas. En muchas culturas y tradiciones, la magia negra está vinculada a la idea de que el mago o practicante tiene la capacidad de afectar el destino o el bienestar de otros seres humanos de manera negativa, mediante maleficios, maldiciones o encantamientos.
En algunas religiones y creencias populares, la magia negra se asocia a cultos satánicos o actividades demoníacas, aunque en otros contextos, simplemente se refiere a un tipo de hechicería más pragmática o interesada en la manipulación de la realidad para beneficio personal, sin necesariamente invocar entidades malignas.
A nivel histórico y cultural, la magia negra ha sido vista con temor y condenada por muchas sociedades debido a su supuesto potencial para causar daño o alterar el equilibrio natural de las cosas. Sin embargo, en algunas culturas y tradiciones, se considera que la magia negra es solo una parte de un espectro más amplio de prácticas mágicas, que pueden incluir tanto lo “bueno” como lo “malo”.





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